Por: Rafael (Pepe) Abreu

#ARTÍCULO| SANTO DOMINGO La Policía Nacional tiene más de 90 años de existencia. Desde su fundación, el 02 de marzo de 1936, ha generado controversias por el ejercicio de su rol. Por lo tanto,no se puede culpar a Faride Raful, actual ministra de Interior y Policía, de los desafueros que se cometen en ese antiguo organismo, creado para garantizar el orden público y la tranquilidad ciudadana.
Recuerdo que, en mis tiempos de juventud, quienes participábamos en actividades sindicales y políticas confrontábamos a la Policía Nacional, especialmente en el gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer, por considerarla un instrumento de represión política.
En esa época nuestras consignas más pronunciadas eran: “Policía Nacional una banda criminal” y “Policía Nacional nos vamos a vengar”.
Cuando llegaron los tiempos del interludio libertario de los dos gobiernos perredeístas encabezados por Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco, continuábamos confrontando a la Policía. Estos agentes que nos tomaban prisioneros, nos golpeaban y, entre macanazos y culatazos, nos decían “no querían cambio, tengan cambio”. Esta frase era un reflejo de su inconformidad porque no les permitieron actuar como en los 12 años del gobierno de Balaguer.
Estos hechos no solo afectaron mi vida, sino la de miles de jóvenes que vivieron ese mismo proceso. Ahora, con la serenidad que traen los años y ante los sucesos actuales me pregunté ¿es indispensable para la sociedad la existencia de cuerpos policiales?
Volviendo atrás recordé que, en los tiempos de la Guerra Fría, aún en los países comunistas conformados por Rusia, China, Cuba entre otros, tras lo que Robert Mcnamara llamó “la cortina de hierro”,nos encontramos con la existencia de cuerpos policiales cuya misión no era tan distinta al sistema imperante en el nuestro, del que renegábamos y hacíamos todo lo posible para instaurar el que idealizábamos.
Vale la pena reflexionar sobre la importancia y el rol que deben ejercer los cuerpos policiales ya que el ser humano necesita auto disciplina y control, por lo tanto, se requiere la contención que ofrece un cuerpo policial para frenar todos los defectos que la sociedad arrastra.
Por eso reitero que Faride no es la responsable de lo que ocurre hoy, por el contrario, ella ha iniciado procesos para contribuir a mejorar esta institución.
Cuando impulsó la iniciativa para la incautación de bocinas a los fines de controlar el bullicio de gente que no respetan el derecho de los demás, muchos han reaccionado airados contra ella, buscando culpables donde no existen.
Esa iniciativa favoreció a la mayoría de la población, sin embargo, los beneficiarios de
esas acciones no están haciendo campañas en apoyo a esa iniciativa para devolverles la tranquilidad, quienes protestan son otros ciudadanos bulliciosos y desenfrenados que, aunque son minoritarios, están imponiendo sus reglas.
Despertemos todos y todas del gran sueño, seamos realistas y entendamos que los cuerpos policiales están presentes en todo sistema de gobierno desde el Imperio Romano, dos siglos antes de Cristo. Se puede vivir hasta sin ejército, pero no se puede vivir sin policía.
Tanto el gobierno como como la sociedad debemos unirnos para que la Policía Nacional sea mejor. En esa tarea, debemos apoyar a Faride, en vez de intentar desacreditarla con mentiras.
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